1. Skip to Menu
  2. Skip to Content
  3. Skip to Footer>

Se habla Maracucho

HablaZuliana1

El Zulia representa, dentro del concierto nacional, y por varias razones, una región muy especial; por eso se habla con mucha propiedad del zulianismo y su peculiar manera de hablar.

Cecilia Ferrer

Para el doctor Tito Balza Santaella uno de los factores que más caracteriza al Zulia como una región especial es la peculiar manera de hablar de sus habitantes, tanto que puede hablarse de un dialecto zuliano dentro del español caribeño hablado en el país. Dialecto que se identifica con el nombre de voseo, del cual una gran parte de la población se siente orgullosa, tanto que el zuliano lo expone como muestra de identidad y de apego a sus ancestros.

Hay verbos que tienen trastocada su significación en el habla popular, valgan dos ejemplos: Prestar, que en el español  oficial significa dar algo con la condición de que luego sea devuelto, aquí significa lo contrario, es decir, pedir algo que luego será devuelto: “Me quedé sin cobres y le presté 20 mil bolívares al primo”. Si se oye decir: “No quiere nada con ella”, se entendiera que con ella está disgustado, pero para el zuliano no es lo mismo, es todo lo contrario, significa que la quiere mucho, que le tiene en grande estimación. Y no es nada raro oír la extraña expresión: “le tengo vértigo a las alturas”, en lugar de “las alturas me dan vértigo”.

Hay deformaciones verbales que fácilmente pueden detectarse en otras regiones, pero que aquí en el Zulia son características. Muestras de las peculiaridades zulianas tenemos cambios y diferencias en muchas palabras como: Onoto cambia por achote, cambur por guineo, al colibrí por chupa flor, al avispero por cacure, a la mopa por lampazo, al ventilador por abanico, al cometa por papagayo, al dulce de limonzón por calabazate, entre otras muchas mas como: cayucos, hicoteas, cobre, taraba, ovejo.

Aquí las personas no toman, se hechan palos. No se emborrachan se hacen leña o golilla, no se caen, se desmadran, no corren, pasan espitaos o esmollejados.

Otra característica del “Habla Maracucha” es la aspiración de la “S” al final de las palabras y su sustitución por la “J”. De forma que no decimos “bus” sino “buj”.

Pero además esa aspiración de la “S”, se produce cuando dice “Cajlo” en vez de  “Carlos”, “cajne” por “carne”, y así existen muchos ejemplos.

También esta el caso de convertir  la letra l en r, como arbañil, por albañil; barcón por balcón; y a la inversa, como alfileles, por alfileres; talleles, por talleres; y en otros, en cambio suprimen la letra d y r cuando los nombres terminan en dor o ra, por ejemplo: leñaor,  por leñador; herraúra, por herradura.

Otro ingrediente de la peculiar manera de hablar es la nasalización, que consiste en la emisión de los sonidos que articulan las palabras. Hay el permiso de que la masa de aire se escapa libremente por las fosas nasales, o sea, la corriente de aire sale total o parcialmente por las fosas nasales. Esto hace que la voz resulte estridente o chillona, bien característica del bullicio y algarabía marabina.

El habla de Maracaibo no sólo le corresponde a los nacidos en el municipio Maracaibo, San Francisco, Jesús Enrique Losada y la Cañada de Urdaneta sino que va más allá de sus fronteras. Esto sucede en complicidad con el Lago Maracaibo, el cual hizo posible la unificación de la forma de habla de los zulianos, es decir, el lago se convirtió en el “canal” de comunicación y en el gran cómplice de este peculiar pequeño idioma Zuliano.